miércoles, 21 de enero de 2009

Quesquesé (semerdé)
















Investigando entre los inventos mas "geniales" para niños, me he encontrado con algo como esto: contenedor para pañales sin olor. Es una especie de papelera cuasi-estanca, un cubo especial que envuelve y precinta individualmente los pañales usados con un film antibacterias perfumado con esencias cítricas. No permite que los malos olores invadan el ambiente ni que los gérmenes se reproduzcan. (link)

He copiado/pegado de una web las dos últimas frases de ahí arriba. No sé si porque no me las creo, o porque me resulta sorprendente (d)escribirlas. No me imagino tener la caquita de mi hija en unas bolsas como una tira de golosinas ahí dentro, hasta que dos o tres días después las baje a la basura (además, ¿a qué tipo de contenedor va eso?), como si de un vendedor de caramelos caducados de curioso aroma mezclado con "perfume de esencias críticas" se tratase.

Tras entrar en varios foros, he visto que hay tantas opiniones como bombones (vale, tal vez el ejemplo en este caso no sea el mejor), desde la madre inmensamente feliz, hasta la que ni lavándolo con lejía puede quitar el horrible hedor del recipiente en cada vaciado. Así que mi veredicto es un absoluto "yoquesé".

Mi única duda está en la coma: ¿contenedor para pañales, sin olor o contenedor para pañales sin olor?

sábado, 17 de enero de 2009

Guías, bebés y listas de nacimiento


















No, amigos, Steven Soderbergh no ha hecho un remake infantil de una de sus películas. Es algo mucho peor. Es el resultado de adentrarse en el imparable y picueto mundo de las compras y las necesidades a veces forzadas en los artículos para bebés.
Nunca llegué a imaginarme la cantidad de productos que hay hoy en día para niños (y hablo sólo de los homologados) hasta que me compré la Guía de compras Mi bebé y yo 2008-2009. sí, esa que valía 5 euros y pocos meses después regalaban con el número de Octubre de la revista Mi bebé y yo. La mismita... "hoygan".
Me es imposible resumir todo lo que sus páginas me reservaba, así que me ahorro la explicación y lo resumo en algo como... perplejidad ante la magnificencia del universo.
Tras no pocas horas (quien dice horas, dice... días... o semanas) de intenso estudio, y conseguir el título de Técnico Superior de Productos Infantiles por la Universidad de Quicir... puedo decir con toda tranquilidad (y un poco de exageración) que tal chorro de artículos me sumerge en un caos absoluto.

Decenas de sillas de seguridad, sillas de paseo, tronas, cunas y minicunas, intercomunicadores y demás parafernalia unido a charlas con padres, amigos e investigaciones profundas en foros de internet llenos de interesantísimas opiniones del tipo "lo que he comprado es lo bueno y si no me imitáis no tenéis ni idea" hicieron con mi cerebro lo mismo que Lost tras la cuarta temporada.
Ante lo cual, esta tarde nos fuimos raudos y veloces a nuestra tienda favorita de bebés (que no es otra que aquella donde nos tratan mejor) a hacer la "Lista de Nacimiento". Sí, amiguetes, algo que yo veía como absurdo e innecesario... he de reconocer que tras salir de la tienda dos horas después... me resultó absurdo pero ya no tan innecesario.
Familiares y amigos que no saben qué regalarnos nos preguntan constantemente qué queremos. Mi respuesta automática: el mejor regalo, un paquete de pañales. Pero a mi mujer parece que no le hace mucha gracia tener una habitación con 25 paquetes de pañales. Así que cogimos la lista, pensamos que tardaríamos unos minutillos... pero todo se volvió demasiado complejo.
Las cosas que teníamos claras... pues eso, ya estaban claras. Las otras, prefiero no extenderme demasiado pues acabo de vivirlo hace unas horas.

Al final lo conseguimos: apuntamos 16 productos y salimos con esa sensación ya antigua de "Haber hecho bien el exámen". Hemos conseguido, con la ayuda de amigos y familia, reducir una Guía de compras, más todo lo que ahí no sale (que daría para 4-5 Guías de compras más) a docena y media escasa de productos. Lonecesario.zip

Después de todo, no ha sido una mala tarde.

jueves, 15 de enero de 2009

Revistas

Me reconozco muy habitual de los quioscos: Esos lugares antes con diseños variopintos en plazas de ciudades pequeñas, ahora más comunes en recintos adaptados a la avalancha de cartones gigantescos con colecciones de rosarios, tanques o figuritas de quicir...

Desde que supimos el embarazo, llegó la imparable inercia de pillar alguna (no todas, es práctica y económicamente imposible) de las muchas publicaciones sobre embarazos y niños que pululan en el mercado.

Ávido de conocimiento, y envuelto en una pátina de invadida felicidad empecé a comprar revistas de bebés con bañeras hinchables, platos y cubiertos de plástico, mochilitas, baberos... vamos, una locura.

En ellas me enseñaban todo lo necesario para ser un padre feliz. Entre texto y texto, veía imágenes de padres sonrientes, niños durmiendo como querubines, riéndose y disfrutando. Sus textos solucionaban cualquier problema en el que jamás había pensado. Era el nuevo Ptolomeo en mi particular Biblioteca de Alejandría.

Pero... como toda historia de felicidad en exceso, llegó a su fin. Tras varios meses de compra impulsiva, nos fuímos dando cuenta que los contenidos se repetían más que el ajo, o bien se contradecían entre unas y otras. Lo que en principio era absorción contínua, se tornó empacho. Y nos dimos cuenta que podíamos caer en un "día de la marmota" infinito si no parábamos la compra de tanto conocimiento "déjà vu".

Fue bonito mientras duró, no hay que negar la evidencia, pero durante unos meses (no demasiados, y siempre comprando la que traía regalito) estuvimos a punto de crear una paradoja quiosco-temporal de las que iba a resultar difícil salir.

Ahora puedo contar esto desde la tranquilidad y la distancia, mientras la pila de revistas acumuladas me mira, se inclina... y parece dispuesta a caerme encima.

jueves, 8 de enero de 2009

Vídeos para niños

Uno de los temas frecuentes cuando charlas con amigos padres es qué ven sus hijos en la tele. Hay respuestas para todos los gustos (como no podría ser de otra manera) pero más o menos hay lugares comunes: Pocoyó y luego los demás (Baby Einstein, La casa de Mickey Mouse, etc etc...).
Todas y cada una de esas series tienen muy claro hacia quién van dirigidas y qué aspectos del heredero/a enfocar, etc etc.

Es entonces cuando me encuentro con esto:



... y me quedo sin palabras.

No se si por el mal rollo que da visualmente (aún no se si esa cosa de cara roja y piernas arrastradas es un dragón o un elefante ingles en su primer día de sol en Málaga), ese "diseño" de bichos (menos mal que triunfan y deben tener medios), esos señores de negro detrás manejándolos con palos en una urbanización solitaria y sórdida... la propia letra de la canción, su música, el degradado picueto detrás de la "televisión", los dibujos, el coloreado de los mismos...

Creo que estoy entrando en un mundo donde hasta los envoltorios de los chupos deben estar homologados, pero me da que en el aspecto audiovisual aún tragamos de todo, porque todo vale.

Personalmente intentaré tener alejada a mi hija de estos vídeos no menos de 2.000 metros a la redonda. No quiero que tenga las mismas pesadillas que estoy sufriendo desde que me pasaron los youtubes...

No me preguntes en donde está
pues nadie nunca la pudo hallar
porque esa escuela es solamente para muñecos.

Tranquilos amigos del tirante, no se me ocurriría hacerlo ni jarto sidra'l gaiteru.

Post Data: después de ver que practicamente todos mis amigos/as y familiares/as están abducidos por este horror, pido publicamente ayuda a Miliki.
Señor Aragón, ¿dónde ha quedado el legado suyo y el de Fofó? Miliki Wan, es nuestra última esperanza!

lunes, 5 de enero de 2009

¡Socorro!...



... voy a ser padre!

Un momento tremendamente deseado, no exento de temores y dudas, que te lleva a cambiar ese gastado chip de "no-padre" por el que se diferencian entre sí muchos hombres (otros chips famosos y caducos han sido "los que han hecho la mili y los que no", "los que pasaron la guerra y los que no", y más recientemente "los que dicen que no ven GH pero lo ven y los que lo ven").

Puedes encontrarte mil guías en cualquier librería, cientos de "Ya verás" en cualquier charla con padres orgullosos de sí mismos, y un millón de enseñanzas entre abuelas, amigos, enemigos y demás fauna pululante.

Todos esos consejos absolutamente opuestos, necesarios, evidentes y absurdos algunos (o no...) forman parte del poso "paterno-cultural" de este diario.

Desde mi más trabajada ignorancia al acumular tanto "saber", quiero dedicar este blog a todos los que se hayan sentido con más de una interrogación encima de sus cabezas al afrontar tan ardua tarea.

Solamente os pido alguna sonrisa, no está hecho con otro motivo.

Pañales preparados...


Fotografía "Gael Coocoon" de armidas